Hoy ha sido nuestro último día en China. La mañana empezó con agotamiento.Caminábamos con pesadez en los muslos y nos sentíamos muy cansados.Poco a poco,nos fuimps cargando de energía.Tras desayunar en el albergue y hacer el check-in online del vuelo para poder cambiar los sitios(nos habían asignado pasillo central así que no íbamos a ver las nubes ni por asomo),nos vamos a Beihai.Es un parque con lagos en Pekín.La gente va allí desde muy temprano a hacer taichi,jugar a las cartas,bailar... El parque es muy grande y tiene varios templos dentro.Además,tiene una pequeña isla "El islote de jade" al que sólo puedes llegar desde la entrada este del parque o cogiendo cualquier barca de pedales,remos,barco del dragón o ferry para cruzar a ese lado del lago. Estuvimos viendo toda la parte oeste del parque,sus templos...y optamos por coger el ferry que era lo más económico.Por 10yuanes,te cruza al otro lado y por 15,i/v. El trayecto hasta el islote,dura no más de 10minutos y al llegar al islote,puedes ver unas entradas de cuevas con budas(ojo,la entrada,no una cueva'!!) y la dagoba blanca que es la que se ve en casi todas las fotos que he hecho de más cerca o más lejos. Ángel dice que vamos a tardar unas cuantas horas en clasificar las fotos por haber hecho tantas,pero yo ya sabıa que unas mil y pico era normal en mi caso.Hay muchas cosas que son bonitaa y otras,muy curiosas. Después de 3horas y media,salimos del parque dirección Xizhimen para gastar el dinero que nos queda en la tarjeta del restaurante. Hemos comido muy bien otra vez aunque hemos descubierto que muchos de los olores de los que os hablábamos al principio del blog,se deben a una fruta tropical tipo mango que al estar al aire libre o en smoothies o al tirar la cáscara a la papelera dado el calor,huele de esa manera. Esta vez,no hemos notado ningún otro olor que nos haya molestado,la verdad. Hemos comprado algo de té prensado en el supermercado y unos termos con filtro para preparar té.Estos termos,los llevan aquí a diario porque es muy fácil encontrar agua hirviendo en el tren,estaciones,restaurantes,hoteles...Anosotros nos gustó la idea y bueno,allí no será tanto para té todo el día sino un poco para todo :) Así,no reutilizamos continuamente botellas de plástico que eliminan residuos. Ayer,deapués de pasar más de 1hora en la librería de Wangfujing,olvidé mirar libros de gramática china.En Madrid los que he visto son muy básicos y los buenos,carísimos.Así que después de comer,nos tomamos un café y un té con bollitos en una cafetería con unos sillones comodísimos(vimos a 3personas echándose una gran siesta allí)y nos vamos a la estación de Xidan(Línea 4)para ir a la otra megalibrería de Pekín.Otra vez el paraíso de libros.Esta vez,soy selectiva y subo sólo a los de aprendizaje del chino y Ángel se va a buscar música budista. Tras casi hora y algo,nos reencontramos cada uno con sus adquisiciones.Él,con un disco repe que había comprado el día y yo con 3libros de gramática y expresiones por sólo 18euros los 3!!!Comprar libros en China es muy barato para nosotros!! Salimos de allí apresurados porque las están sin colocar y decidimos cenar primero porque son las 19:30 ya. Habíamos pensado volver a Beihai Bei para cenar en "Nan Men Hotpot"que recomendamos porque laa huoguo son de carbón,el caldo muy natural y están riquísimas además de baratas. Cuál fue nuestra sorpresa que el camarero dijo que teníamos que esperar al menos 1hora!!!Nada,nada,hoy no puede ser.Así que seguimos andando rodeando Houhai y encontramos otro hutong al cruzar el puente. Cenamos en un sitio con cervezas taiwanesas y una comida que no habíamos probado hasta ahora:brocheta de pescado con salsa agridulce para mojar,patata cocida y guisantes en un cuenco de plástico con queso al horno y unos crepes con mortadela china,que es más chiquitina y gordita y un huevo frito dentro.Pues eso,hemos cenado distinto y muy bien. A la salida,me quito una de mis últimas espinitas culinarias antes de irnos.Me bebo con pajita un yogur mongol.Es un yogur natural con leche entera muy rico.El envase de cristal,hay que devolverlo para que al vendedor le rente y lo reutilize. Camino de vuelta hacia el metro y de allí,al hostal. Preparación de mochilas y bolsa de regalos y a la cama,que a las 3:50 nos recoge el taxista para ir al aeropuerto y son casi las 12. Esto llega a su fin. Espero que os haya gustado el blog.En los próximos días,colgaremos fotos y algún otro post con curiosidades,consejos para los viajeros que vengan a China sobre qué nos ha sido útil traer,qué no,qué hacer en los bancos,tarjetas de teléfono,vıdeos con folklore callejero... Si alguien tiene algùn comentario,sugerencia,pregunta sobre algo,puede comunicarse con nosotros a través del blog o a través del mail ruizprudencio@gmail.com Esto no es una despedida de Oriente;queda muuucho por ver,hacer y contaros de aquí así que esperamos poder volver pronto!!Este país engancha :)
sábado, 27 de julio de 2013
jueves, 25 de julio de 2013
De vuelta a Pekin: día de compras
Esta mañana estábamos tan agotados que nos hemos quedado dormidos hasta las 8:30. Desayunamos en la sala común del Lucky Famil y Hostel con los demás guiris unas tostaditas, sandía y un zumo. Este albergue esta fenomenal, y no tiena nada que ver con el otro de Pekin en el que estuvimos al principio. La ducha es igual, pero al menos, el bano no se encharca :) La cama es grande y blandita (blandita no quiere decir que te hundas, sino como las de Espana).
Hemos salido a las 10 para ir a nuestro antiguo hutong, NanluoguXiang línea 6, para hacer algunas compras de souvenirs. Vuelven el calor y los olores que ya habiamos olvidado pero atención!! Han cambiado la calle en menos de 3 semanas!! Ya no se entra al hutong por donde se entraba antes y hay negocios que han desaparecido, tabiques tirados donde van a abrir nuevos negocios... que fuerte, es verdad eso de que construyen y destruyen en un día.
Tras comprarnos alguna pulserita, bolso y tomarnos un te calentito para seguir llenando de calor nuestro cuerpo, nos vamos al centro comercial de Xizhimen. La vez anterior, dejamos una tarjetita con casi 80 yuanes para comer en la planta baja del centro comercial. Se come muy bien por unos 60 yuanes con bebidas y postres incluidos, unos 7 euritos los dos. Asi que despues de explorar las 5 plantas del centro comercial y darnos cuenta que lo original esta al mismo precio que en Espana, paramos a comer.
Allí nos encontramos a una pareja de franceses: el chico de padres peruanos, que habían llegado el día anterior a Pekin y estaban tan perdidos en ese restaurante como nosotros el primer día. La cajera les decia enfadada que tenían que pagar, pero ellosno sabian que la tarjeta secompraba en otro mostrador. Ya cuando lo consiguieron, nos contaron que estarían 3 semanasen China recorriendo Shaolin, Wudangshang y algun sitio más porque los dos, eran practicantes de artes marciales.Esto dio pie a una conversacion entre ellos y Angel.
Como no me hicieron caso cuando les dije que no cargasen la tarjeta con mucho dinero porque comer allí era barato, les tuve que ayudar para que les devolviesen el dinero.
Tras despedirnos de ellos, nos vamos a la aventura del mercado de la seda. Este mercado, tan famoso por sus falsificaciones en 6 plantas, esta en la línea 1 en la parada de Yongangli. Una vez sales del metro, ya puedes comprar cosas.
Si alguien no quiere comprar muchas cosas por el camino, puede dejarlo todo para el final y comprarlo aquí. Se encuentran muchos souvenirs de China. Eso, las artesanias de cada lugar como las bufandas de las mujeres yao, o las sandalias de esparto, no se encuentran allí.
En cuanto a falsificaciones, hay que decir que estan realmente bien hechas. Algunas como Crocs, llevan hasta la etiqueta original y es difícil saber si son reales o no. Esto, nos ha llevado a pensarque más de una vez en Espana, seguro que nos dan gato por liebre al comprar ropa :)
Como no somos mucho de marcas y aquí hay que regatear hasta la saciedad, solo compramos una corbata de seda y 3 pares de converse. Eso si, que pesados son, pero al final, aceptan el precio que les regateas.
Ellos intentan convencerte que la calidad es muy buena, que nada que ver con las otras tiendas, pero nada, hay que insistir. Te dan una calculadora para que pongas el precio. En mi caso, era muy gracioso porque intentaban convencerme que tenían sueldos muy bajos, que era un favor... y yo, claro, claro, pero a mi tampoco me sobra el dinero y por el precio que me dices lo compro allí en las rebajas :)
Aquí el sufridor fue Ángel porque cuando pasábamos por los pasillos de bolsos, camisetas, cinturones, relojes... le iban tocando las chicas diciendo: eh, guapo, barato para ti, amigo, aquí, aquí, por este camino... Yo me iba haciendo la sueca y ya está.
Tras esas compritas, nos vamos a una de las dos librerías más grandes de China. Esto si que ha sido el paraiso para mi!! Estuvimos en la Wangfujing bookstore que tiene nada menos que 6 plantas!! Podemos decir que es 4 veces la Casa del Libro de Gran Vía. Haceros una idea. Libros de tooooodas las clases. Me he comprado un cómic de Tintin, un libro de los 4 clásicos " Viaje del Rey mono al oeste" y uno de cocina con DVD. Tirado de precio también :)
Hemos cenado en el McDonalds y de vuelta al hostal que ya son las 10 de la noche y manana queremos madrugar para ir a Beihai y volver a cenar esa rica huoguo que tanto nos gusto ayer. Estamos agotados. Subir las escaleras del metro hoy, era un suplicio, jeje. Estamos disfrutando de nuestros dos últimos días, y como siempre, exprimiéndolos.
Hemos salido a las 10 para ir a nuestro antiguo hutong, NanluoguXiang línea 6, para hacer algunas compras de souvenirs. Vuelven el calor y los olores que ya habiamos olvidado pero atención!! Han cambiado la calle en menos de 3 semanas!! Ya no se entra al hutong por donde se entraba antes y hay negocios que han desaparecido, tabiques tirados donde van a abrir nuevos negocios... que fuerte, es verdad eso de que construyen y destruyen en un día.
Tras comprarnos alguna pulserita, bolso y tomarnos un te calentito para seguir llenando de calor nuestro cuerpo, nos vamos al centro comercial de Xizhimen. La vez anterior, dejamos una tarjetita con casi 80 yuanes para comer en la planta baja del centro comercial. Se come muy bien por unos 60 yuanes con bebidas y postres incluidos, unos 7 euritos los dos. Asi que despues de explorar las 5 plantas del centro comercial y darnos cuenta que lo original esta al mismo precio que en Espana, paramos a comer.
Allí nos encontramos a una pareja de franceses: el chico de padres peruanos, que habían llegado el día anterior a Pekin y estaban tan perdidos en ese restaurante como nosotros el primer día. La cajera les decia enfadada que tenían que pagar, pero ellosno sabian que la tarjeta secompraba en otro mostrador. Ya cuando lo consiguieron, nos contaron que estarían 3 semanasen China recorriendo Shaolin, Wudangshang y algun sitio más porque los dos, eran practicantes de artes marciales.Esto dio pie a una conversacion entre ellos y Angel.
Como no me hicieron caso cuando les dije que no cargasen la tarjeta con mucho dinero porque comer allí era barato, les tuve que ayudar para que les devolviesen el dinero.
Tras despedirnos de ellos, nos vamos a la aventura del mercado de la seda. Este mercado, tan famoso por sus falsificaciones en 6 plantas, esta en la línea 1 en la parada de Yongangli. Una vez sales del metro, ya puedes comprar cosas.
Si alguien no quiere comprar muchas cosas por el camino, puede dejarlo todo para el final y comprarlo aquí. Se encuentran muchos souvenirs de China. Eso, las artesanias de cada lugar como las bufandas de las mujeres yao, o las sandalias de esparto, no se encuentran allí.
En cuanto a falsificaciones, hay que decir que estan realmente bien hechas. Algunas como Crocs, llevan hasta la etiqueta original y es difícil saber si son reales o no. Esto, nos ha llevado a pensarque más de una vez en Espana, seguro que nos dan gato por liebre al comprar ropa :)
Como no somos mucho de marcas y aquí hay que regatear hasta la saciedad, solo compramos una corbata de seda y 3 pares de converse. Eso si, que pesados son, pero al final, aceptan el precio que les regateas.
Ellos intentan convencerte que la calidad es muy buena, que nada que ver con las otras tiendas, pero nada, hay que insistir. Te dan una calculadora para que pongas el precio. En mi caso, era muy gracioso porque intentaban convencerme que tenían sueldos muy bajos, que era un favor... y yo, claro, claro, pero a mi tampoco me sobra el dinero y por el precio que me dices lo compro allí en las rebajas :)
Aquí el sufridor fue Ángel porque cuando pasábamos por los pasillos de bolsos, camisetas, cinturones, relojes... le iban tocando las chicas diciendo: eh, guapo, barato para ti, amigo, aquí, aquí, por este camino... Yo me iba haciendo la sueca y ya está.
Tras esas compritas, nos vamos a una de las dos librerías más grandes de China. Esto si que ha sido el paraiso para mi!! Estuvimos en la Wangfujing bookstore que tiene nada menos que 6 plantas!! Podemos decir que es 4 veces la Casa del Libro de Gran Vía. Haceros una idea. Libros de tooooodas las clases. Me he comprado un cómic de Tintin, un libro de los 4 clásicos " Viaje del Rey mono al oeste" y uno de cocina con DVD. Tirado de precio también :)
Hemos cenado en el McDonalds y de vuelta al hostal que ya son las 10 de la noche y manana queremos madrugar para ir a Beihai y volver a cenar esa rica huoguo que tanto nos gusto ayer. Estamos agotados. Subir las escaleras del metro hoy, era un suplicio, jeje. Estamos disfrutando de nuestros dos últimos días, y como siempre, exprimiéndolos.
Último round. De vuelta a Pekin
Nos queda bien poquito ya para dar por finalizado nuestro viaje. Hoy hemos vuelto a Pekin en avión, a la capital de inicio.
Nos levantamos no muy pronto. Nos tomamos un té verde de la casa, nos preparamos y ¡a la calle!, a disfrutar de nuestro último paseo por Yangshuo antes de coger el avión de vuelta a Pekin.
Cómo no, no lo dudeis, desayunamos en la, mítica ya, pastelería Joyeux. Siempre me acordar'e de sus magdalenas con masa de croasan, qué ricas. Y en sus palmeras blandas..., oh, y las brochetas... Ay, las brochetas de piña... Estos desayunos han hecho que no volvamos con unos cuantos kilos de menos. Puede que incluso hayamos cogido algo... Bueno, no, imposible, que Sandra me intenta coger las 'tapitas del bar' y no puede, je, je...
Volvimos al hotel a organizar el equipaje. Esta vez con una bolsa más, que compramos a un buenísimo precio, para ir metiendo lo que vamos adquiriendo, y que ya no nos entra en las mochilas.
Compartimos el taxi con una pareja, así que el desplazamiento al aeropuerto de Guilin nos salió a la mitad. Perfecto. Todo organizado por el hotel. Bueno, quiza debemos decir que por una agente de viajes que trabajaba allí, super competente, y que nos ayudó un montón, Jenny.
El avión no era tan cómodo como los anteriores que habíamos tomado, no nos tocó ventanilla y, para colmo, la señora de nuestra fila no dejaba de moverse continuamente.
Lo mejor del día fue en la comida del vuelo, de lo que dudábamos tener. Así que ya habíamos comido algunos salados de la 'ya mítica Joyeux'. Cuando nos preguntó qué queríamos comer me dejó descolocado: croasan o noodles. ¿Cómo que croasán o noodles (tallarines)? Hasta que Sandra me miró con cara entre pena y espanto por el lamentable oido que tenía con el inglés -Ángel, ha dicho 'rice and noodle'- me dice, ja, ja... Y es que la mujer al decir 'rise-and', /raisán/, todo seguido me sonó a eso. Nada, tendré, según Sandra, que seguir escuchando en inglés, hasta afinar el oido.
Ella se ríe por eso, pero no os cuenta, eso no, la carcajada que tuve cuando al cerrar su bandejita de tallarines, porque no quería más, no sé lo que haría, que se le cayeon todos, absolutamente todos sobre sus piernas y el pantaloncillo. No os imaginais el espectáculo. En asientos super apretados, sin casi espacio, y con la señora de al lado mirando, aquello era de foto (qué pena que no la hiciera).
Del aeropuerto llegamos al hostal tomando un tren exprés y el metro. Nuestra parada era Zhangzizhonglu, y está a unos 150 metros de nuestro hostal, Lucky Family. Os lo recomendamos si quereis estar cómodos, por un buen precio, en un hutong, y sin ruidos. Todo lo contrario que en Down Town Backpackers Hostel, con mucho ruido, calles sucias, aunque con un ambientazo en pleno centro.
Mañana al Mercado de la Seda...
Nos levantamos no muy pronto. Nos tomamos un té verde de la casa, nos preparamos y ¡a la calle!, a disfrutar de nuestro último paseo por Yangshuo antes de coger el avión de vuelta a Pekin.
Cómo no, no lo dudeis, desayunamos en la, mítica ya, pastelería Joyeux. Siempre me acordar'e de sus magdalenas con masa de croasan, qué ricas. Y en sus palmeras blandas..., oh, y las brochetas... Ay, las brochetas de piña... Estos desayunos han hecho que no volvamos con unos cuantos kilos de menos. Puede que incluso hayamos cogido algo... Bueno, no, imposible, que Sandra me intenta coger las 'tapitas del bar' y no puede, je, je...
Volvimos al hotel a organizar el equipaje. Esta vez con una bolsa más, que compramos a un buenísimo precio, para ir metiendo lo que vamos adquiriendo, y que ya no nos entra en las mochilas.
Compartimos el taxi con una pareja, así que el desplazamiento al aeropuerto de Guilin nos salió a la mitad. Perfecto. Todo organizado por el hotel. Bueno, quiza debemos decir que por una agente de viajes que trabajaba allí, super competente, y que nos ayudó un montón, Jenny.
El avión no era tan cómodo como los anteriores que habíamos tomado, no nos tocó ventanilla y, para colmo, la señora de nuestra fila no dejaba de moverse continuamente.
Lo mejor del día fue en la comida del vuelo, de lo que dudábamos tener. Así que ya habíamos comido algunos salados de la 'ya mítica Joyeux'. Cuando nos preguntó qué queríamos comer me dejó descolocado: croasan o noodles. ¿Cómo que croasán o noodles (tallarines)? Hasta que Sandra me miró con cara entre pena y espanto por el lamentable oido que tenía con el inglés -Ángel, ha dicho 'rice and noodle'- me dice, ja, ja... Y es que la mujer al decir 'rise-and', /raisán/, todo seguido me sonó a eso. Nada, tendré, según Sandra, que seguir escuchando en inglés, hasta afinar el oido.
Ella se ríe por eso, pero no os cuenta, eso no, la carcajada que tuve cuando al cerrar su bandejita de tallarines, porque no quería más, no sé lo que haría, que se le cayeon todos, absolutamente todos sobre sus piernas y el pantaloncillo. No os imaginais el espectáculo. En asientos super apretados, sin casi espacio, y con la señora de al lado mirando, aquello era de foto (qué pena que no la hiciera).
Del aeropuerto llegamos al hostal tomando un tren exprés y el metro. Nuestra parada era Zhangzizhonglu, y está a unos 150 metros de nuestro hostal, Lucky Family. Os lo recomendamos si quereis estar cómodos, por un buen precio, en un hutong, y sin ruidos. Todo lo contrario que en Down Town Backpackers Hostel, con mucho ruido, calles sucias, aunque con un ambientazo en pleno centro.
Mañana al Mercado de la Seda...
miércoles, 24 de julio de 2013
Yangshuo:entre granjas,bufalos de agua y el río Yulong
Menudo palizón de bici nos hemos dado hoy!! Hemos hecho casí 35 km entre granjas, el río Yulong y los picos kársticos. En el camino, hemos encontrado búfalos de agua bañandose al lado nuestro.
Hemos desayunado en nuestra pastelería de Yangshuo en Xi lu (West street). Esta llena de guiris y de chinos con dinero porque aunque a nosotros nos salga el desayuno por 2 euros y poco cada uno, a ellos eso les sale caro. Es tipo pastelería de postín en España para nosotros para que os hagáis una idea.
Hemos enfilado Pantao Road con la bici hasta dejar la gasolinera y el hospital a la derecha. Desde ahí, todo recto hasta pasar por el pueblo de Jima, Xiling y Baisha. Hemos parado en varias ocasíones por el camino para hacer fotos porque los paisajes lo merecían.
Casí llegando, nos hemos encontrado con nuestros amigos franceses de la balsa del río Li de ayer. Iban a hacer la misma ruta con la bici que nosotros y luego se irían a las cuevas de barro.
Me comí una mazorca riquísima y de allí, seguimos nuestra ruta para encontrar un trozito tras el puente del dragón donde bañarnos. Antes, estuvimos comiendo shui jiao vegetales y como no, nuestra rica berenjena con carne.
Encontrar dicho paraiso en el Río Yulong, fue algo complicado, pues seguimos la ruta de vuelta marcada por el mapa y parece ser que dicha ruta ya no existe. Tras más de media hora sobre camino empedrado dando botes y saltos con mi bici de paseo sin marchas (la de Ángel era mountain bike, así que no debería quejarse), nos dimos cuenta que aquel camino no seguía el río.
De camino, encontramos a Jean, un taiwanes que tampoco sabía por donde seguir. Se unió a nosotros en el camino de vuelta al puente del dragón y después de comprarle sandía a una lugareña, nos indicó como llegar al lugar de baño.
Era justo al lado de una cáscada chuquitina donde bajaban las balsas de bambú.
Por cierto, bambú fue la palabra que más oímos durante el día. Cada vez que nos veía alguien con las bicis, nos decian: bambú??Bambú?? Noooo, bambú noooo.
Qué delicia bañarse en agua fresquita y limpita con el calor que habíamos pasado!! Allí conocimos a una pareja de holandeses y a partir de que los 4 entrásemos al agua, abrimos la veda para que los chinos también lo hiciesen. Ay que ver lo que les cuesta ponerse en bañador!!Bueno, a los hombres no tanto, pero las chicas que entraron al agua lo hicieron completamente vestidas con vaqueros y camisa.
Tras horita y algo allí, disfrutando del baño y de los búfalos al lado de nuestras bicis, cogimos la bici de nuevo y en marcha para la vuelta!!
La bici de Ángel, mucho mountain bike, pero hacia un ruido raro y tuvimos que parar. Por allí, aparecieron la pareja de holandeses que se unieron a nosotros porque no sabían llegar a su pueblo.
A la hora, estábamos de vuelta en nuestra calle. Maadre mía!! Yo regañando a los niños en el cole y me he abrasado las piernas con el sol!! Y aparte de eso, tengo un palizón de bici que hasta sentarme me duele!
En fin, mañana recuperada seguro. La excursión ha merecido la pena con creces. Duchita y a cenar y comprar algun souvenir.
Hoy decidimos cenar en los puestos callejeros centrales de West Street y la verdad, que hicimos muy buena elección. Probamos especialidades locales como los rollos de jade, que llevaban cacahuetes, verduras, maiz y una torta crujiente dentro, el zumo de la fruta del dragón, que es rosa por fuera y blanca con semillitas negras como la del kiwi. Y un rollito de pato pekin, muy rico tambien.
Agotados, nos vamos a dormir.Deben ser casí las 12 ya!!
Segundo día completo en Yangshuo, y esto es fascinante.
Nos levantamos prontito, ya que a las 8:30 nos recogía un autobús en la misma puerta del hotel, para atravesar una parte del río Li en una barca de bambú. Y por la noche teníamos entradas para ver el espectáculo de luces de Yang Chi Mo, Liu Sanjie. El día pintaba irrepetible, y no decepcionó.
Antes de coger el autobús desayunamos en la habitación. Hervimos agua y nos hicimos un té verde, que suelen dejarte todas las mañanas al hacerte la habitación. Y lo acompañamos de una, mm..., riquísima bollería, de una pastelería francesa, Joyeux, que compramos la tarde anterior. El agua sobrante... no creáis que la tiramos, del grifo directamente no bebemos, pero, ¡hervidita!, depuradita, nos hemos ahorrado unos pocos yuanes con la tontería. Eso si, nos hemos hartado bien de tomar agua caliente.
A su hora precisa nos recogió el minibús, al que le quedaban sólo dos asientos, los nuestros. Eran todos turistas chinos, de otras provincias. Al principio hablaban de nosotros, los extranjeros, sin maldad, eso si, pero se quedaron de PIEDRA, cuando Sandra empezó a hablar en chino. -¡Pero si habla chino! -decían. Sandra es una máquina, alucinaríais viendo como habla y se entera prácticamentede todo. Yo... me entero en las conversaciones cuando me miran y me señalan, que es cuando le están preguntando que si yo puedo hablar. Yo niego. Y ahí termina mi integración en la conversación.
Cuando llegamos a un pequeño puerto de balsas, después de pasar decenas de puestecillos, nos llevamos una pequeña decepción: no eran de bambú. Tenían la forma, pero la base era de goma. Y encima era a motor... Sí, era más recorrido el que hacía, claro, pero nosotros lo que queríamos era disfrutar no sólo de las vistas, sino, además, del sonido de la naturaleza, de la belleza de ser mecido a la forma de antaño, de la tranquilidad de ser llevado por la corriente... Bueno, ese momento se disipó enseguida, y nos dejamos envolver por la grandiosidad de sus montañas. ¡Qué maravilla de paisaje! Yo recordaba haberlo visto en películas de artes marciales, como en El Templo de Shaolin, protagonizada por Jet li. Y la verdad, nunca imaginé estar aquí.
Paramos dos veces. Hacíamos una parada en un sitio bonito, en el que intentaban sacar más negocio aún con sus puestos de calle y foto inolvidable en un lugar inolvidable. Pero nosotros íbamos a nuestra bola, intentando evitar la pesadilla de ofrecerte que consumas a cada paso, incansablemente. A una pareja de franceses le pasaba igual, se quedaban al margen. Charlamos un rato con ellos y, bueno, nos dieron penilla, les habían tangado pero bien. Les prometieron mucho más tiempo, en balsas tradicionales, les costó una pasta...
Si alguna vez vais a Yangshuo, sabed que el río Li al tener poca corriente utilizan este tipo de barcas a motor. En los demás ríos sí, sí utilizan de bambú. Eso si, no os esperéis estar solitos en medio de la nada. Aquello es el negociazo padre, y hay gente por todos lados. Por ejemplo, hacer una foto en el que no haya una sola persona es casi imposible. Es increíble.
Volvimos a nuestro bus y, como aún nos sobraba tiempo, según el conductor, nos llevó a un pueblecito muy antiguo llamado Xinping. Andamos por sus calles y pasamos a ver gratuitamente una casa-teatro en la que se representaban obras con máscaras. Muy bonito y, bien por nosotros, no caímos en el 'timo de la estampita', o del 'romero chino': al final del recorrido te decían que te sentases, te leían la mano, te echaban un conjuro, y cuadernito con tu nombre, firma y pasta que ibas a dar. Ya nos pasó en un templo... Y nunca más.
Volvimos a Yangshuo. Comimos por una calle céntrica y a descansar al hotel.
Hacia las 6 de la tarde salimos a dar una vuelta por puestos y tiendecillas, y con la intención de encontrar un buen sitio para cenar pescado a la cerveza, típico de aquí. Y, olé, encontramos un sitio estupendo con un precio competitivísimo, a ¥45 un plato muy grande de carpa para compartir. Qué sabor, qué salsita rica... Un plato para el recuerdo, y que intentaremos imitar cuando lleguemos a Madrid.
Con el estómago hasta los topea, unas botellas de agua y un buen surtido de repostería típica de Guilin, una especie de turroncitos de almendra, sésamo o pipas, nos dirigimos al hotel a coger allí el bus que nos llevaría al espectáculo.
Al principio, ya dentro del recinto, vimos que. La gente salía de unas salas circulares. Pensamos que eran los de la anterior sesión. Nos metimos y buscamos nuestro sitio, el 18-56 y 18-54. Aquello era una locura. La gente no entraba, llegaba la hora del inicio y la numeración era incomprensible: un asiento podía ser 18-13 y el de al lado el 12-30. ¿Qué sentido tenía aquello? En un estado de nervios preguntamos a unas chicas de allí y nos dijeron que nos diésemos prisa que era en otra área del recinto, y empezaba ¡ya! Así que a toda prisa fuimos para allá. Pero llegamos a tiempo, ¡sí! Aquello estaba hasta los topes, lleno de gente mayor, niños, familias enteras. Empezó el espectáculo con una canción de una actriz en una barca, !qué voz! y seguido, !bum! se encendieron las luces iluminando los picos carsticos del entorno de Yangshuo, ¡¡Qué maravilla!!, se oyó un rotundo “oh...”, por parte de todo el público. Posteriormente efectos con las barcas de bambú, con bandas de plásticos de 100 metros, trajes con luces, niñas de menos de 8 años cantando con voces angelicales. Y lo más importante, todo hecho sobre el mismo río Li, sobre el agua. Imaginaos la dificultad de los actores para moverse en armonía, impulsándose sólo con un gran palo de bambú. No hay palabras. Como decía al principio no decepcionó. Si vais a Yanshuo, es imprescindible ver el espectáculo.
Lo malo fue, si hay que poner alguna pega, y por mucho que me pese decirlo, la educación de la gente, no dejaban de hablar y comentar cada cosa, y con un tono altísimo. Y lo que nos dejó aún más locos, la gente a falta de 20 minutos para el final empezó a levantarse y a salir del recinto. Y no porque no le gustase, sino por no salir a la misma vez que todos, y así evitarse las posibles interminables colas.
De ahí al hotel a descansar. Mañana tocaba ruta en bici hasta el Puente del Dragón, por el entorno fantástico del río Yulong.
Antes de coger el autobús desayunamos en la habitación. Hervimos agua y nos hicimos un té verde, que suelen dejarte todas las mañanas al hacerte la habitación. Y lo acompañamos de una, mm..., riquísima bollería, de una pastelería francesa, Joyeux, que compramos la tarde anterior. El agua sobrante... no creáis que la tiramos, del grifo directamente no bebemos, pero, ¡hervidita!, depuradita, nos hemos ahorrado unos pocos yuanes con la tontería. Eso si, nos hemos hartado bien de tomar agua caliente.
A su hora precisa nos recogió el minibús, al que le quedaban sólo dos asientos, los nuestros. Eran todos turistas chinos, de otras provincias. Al principio hablaban de nosotros, los extranjeros, sin maldad, eso si, pero se quedaron de PIEDRA, cuando Sandra empezó a hablar en chino. -¡Pero si habla chino! -decían. Sandra es una máquina, alucinaríais viendo como habla y se entera prácticamentede todo. Yo... me entero en las conversaciones cuando me miran y me señalan, que es cuando le están preguntando que si yo puedo hablar. Yo niego. Y ahí termina mi integración en la conversación.
Cuando llegamos a un pequeño puerto de balsas, después de pasar decenas de puestecillos, nos llevamos una pequeña decepción: no eran de bambú. Tenían la forma, pero la base era de goma. Y encima era a motor... Sí, era más recorrido el que hacía, claro, pero nosotros lo que queríamos era disfrutar no sólo de las vistas, sino, además, del sonido de la naturaleza, de la belleza de ser mecido a la forma de antaño, de la tranquilidad de ser llevado por la corriente... Bueno, ese momento se disipó enseguida, y nos dejamos envolver por la grandiosidad de sus montañas. ¡Qué maravilla de paisaje! Yo recordaba haberlo visto en películas de artes marciales, como en El Templo de Shaolin, protagonizada por Jet li. Y la verdad, nunca imaginé estar aquí.
Paramos dos veces. Hacíamos una parada en un sitio bonito, en el que intentaban sacar más negocio aún con sus puestos de calle y foto inolvidable en un lugar inolvidable. Pero nosotros íbamos a nuestra bola, intentando evitar la pesadilla de ofrecerte que consumas a cada paso, incansablemente. A una pareja de franceses le pasaba igual, se quedaban al margen. Charlamos un rato con ellos y, bueno, nos dieron penilla, les habían tangado pero bien. Les prometieron mucho más tiempo, en balsas tradicionales, les costó una pasta...
Si alguna vez vais a Yangshuo, sabed que el río Li al tener poca corriente utilizan este tipo de barcas a motor. En los demás ríos sí, sí utilizan de bambú. Eso si, no os esperéis estar solitos en medio de la nada. Aquello es el negociazo padre, y hay gente por todos lados. Por ejemplo, hacer una foto en el que no haya una sola persona es casi imposible. Es increíble.
Volvimos a nuestro bus y, como aún nos sobraba tiempo, según el conductor, nos llevó a un pueblecito muy antiguo llamado Xinping. Andamos por sus calles y pasamos a ver gratuitamente una casa-teatro en la que se representaban obras con máscaras. Muy bonito y, bien por nosotros, no caímos en el 'timo de la estampita', o del 'romero chino': al final del recorrido te decían que te sentases, te leían la mano, te echaban un conjuro, y cuadernito con tu nombre, firma y pasta que ibas a dar. Ya nos pasó en un templo... Y nunca más.
Volvimos a Yangshuo. Comimos por una calle céntrica y a descansar al hotel.
Hacia las 6 de la tarde salimos a dar una vuelta por puestos y tiendecillas, y con la intención de encontrar un buen sitio para cenar pescado a la cerveza, típico de aquí. Y, olé, encontramos un sitio estupendo con un precio competitivísimo, a ¥45 un plato muy grande de carpa para compartir. Qué sabor, qué salsita rica... Un plato para el recuerdo, y que intentaremos imitar cuando lleguemos a Madrid.
Con el estómago hasta los topea, unas botellas de agua y un buen surtido de repostería típica de Guilin, una especie de turroncitos de almendra, sésamo o pipas, nos dirigimos al hotel a coger allí el bus que nos llevaría al espectáculo.
Al principio, ya dentro del recinto, vimos que. La gente salía de unas salas circulares. Pensamos que eran los de la anterior sesión. Nos metimos y buscamos nuestro sitio, el 18-56 y 18-54. Aquello era una locura. La gente no entraba, llegaba la hora del inicio y la numeración era incomprensible: un asiento podía ser 18-13 y el de al lado el 12-30. ¿Qué sentido tenía aquello? En un estado de nervios preguntamos a unas chicas de allí y nos dijeron que nos diésemos prisa que era en otra área del recinto, y empezaba ¡ya! Así que a toda prisa fuimos para allá. Pero llegamos a tiempo, ¡sí! Aquello estaba hasta los topes, lleno de gente mayor, niños, familias enteras. Empezó el espectáculo con una canción de una actriz en una barca, !qué voz! y seguido, !bum! se encendieron las luces iluminando los picos carsticos del entorno de Yangshuo, ¡¡Qué maravilla!!, se oyó un rotundo “oh...”, por parte de todo el público. Posteriormente efectos con las barcas de bambú, con bandas de plásticos de 100 metros, trajes con luces, niñas de menos de 8 años cantando con voces angelicales. Y lo más importante, todo hecho sobre el mismo río Li, sobre el agua. Imaginaos la dificultad de los actores para moverse en armonía, impulsándose sólo con un gran palo de bambú. No hay palabras. Como decía al principio no decepcionó. Si vais a Yanshuo, es imprescindible ver el espectáculo.
Lo malo fue, si hay que poner alguna pega, y por mucho que me pese decirlo, la educación de la gente, no dejaban de hablar y comentar cada cosa, y con un tono altísimo. Y lo que nos dejó aún más locos, la gente a falta de 20 minutos para el final empezó a levantarse y a salir del recinto. Y no porque no le gustase, sino por no salir a la misma vez que todos, y así evitarse las posibles interminables colas.
De ahí al hotel a descansar. Mañana tocaba ruta en bici hasta el Puente del Dragón, por el entorno fantástico del río Yulong.
domingo, 21 de julio de 2013
Palizón de bici entre picos y ríos
Nos hemos levantado para ir a desayunar. Noooooo desayuno chino otra vez!!!! Pero que les costara poner te para desayunar si ellos lo beben toooodo el día ( menos para desayunar, parece ser) y un poco de pan o algún bollo?? Pues no. Sopa de arroz, tallarines, verduras... no podemos, de verdad. La noche anterior siempre decimos que lo intentaremos, pero por la mañana, nada, imposible. Así que pillamos leche de soja caliente ( no comments), un sobao y bastante sandia.
Cogemos las bicis y paramos a comprar viandas en un supermercado. Esta claro que con ese desayuno, poco podíamos pedalear.
La ruta en la bici es en un principio, a lo chino total; metiéndonos entre coches, camiones, desafiando los atascos, entrando en la rotonda sin orden ni concierto... hasta llegar a la Montana de la Luna, que recibe su nombre por la oquedad en forma de media luna. Para llegar a la cima, se tardan como 20 minutos de subida pero con el calor que hacia, aun tardando lo mismo, parecía mas. Las fotos de ese momento, lo dicen todo. El paisaje es precioso y quizás lo plasme en demasiadas fotografías, pero es que merece la pena.
En la bajada, empieza a llover y no refresca para nada el ambiente. Calor bochornoso.
Nos vamos a la cueva y la verdad que nos quedamos boquiabiertos. Es la mayor cueva de Guangxi y por lo pagado, tenemos una guía para los dos solos que nos va explicando lo que la imaginación ha puesto de nombre a las diferentes estalactitas y estalagmitas ( buda, el elefante, el amor maternal en forma de ubres...). De allí, nos metemos en un estanque de barro frio. Se flota!!! Así que nos relajamos media hora allí y desde las duchas, nos vamos casi una horita al baño de agua caliente natural de la cueva.
Es increíble ver como no pueden disfrutar tranquilos de un rato de ocio. Si fueran a un spa, tendrían que echarles porque no saben disfrutar del silencio. En fin, una pena para ellos. Nosotros encontramos un hueco para apoyar la cabeza y, estirados, estuvimos en el agua todo lo que pudimos.
Muy relajados, nos montamos de nuevo en la bici y nos fuimos a comer a Yangshuo. Ahora si que si. Por 3 euros entre los dos, comemos dos platos más las bebidas. Y todo muy rico. Lo que yo pedí, fue otra de las especialidades de la zona; Fideos de arroz de Guilin ( Guilin Mi Fen). Lo mismo: que nos intenten timar con el precio.
Estuvimos explorando con las bicis el otro lado del pueblo, a través de los puentes, la zona de las barcas... hasta que agotados, volvimos al hotel.
Ducha rápida y... a por pizza!! Aquí las hacen al horno de leña y, después de tantos días, nos apetece. Hay que decir que mereció la pena.
Mañana mas excursiones!! Guangxi es alucinante y haber decidido quedarnos aquí dos días mas, esta mereciendo la pena.
De los arrozales a los picos Karsticos
Después de dormir más de 11 horas, nos levantamos de nuevo entre arrozales. Que vistas tan bonitas. El día se levanta lluvioso y, aunque no nos queda mucho tiempo antes de partir, desayunamos rápido unos zumos y otras Oreo que compramos en el supermercado de Dazhai, y corriendo a hacer un par de fotos que nos faltaban.
Para bajar al pueblo, los guías del primer día que nos acompañaron montana arriba y las mujeres Yao que hacen mantitas y bufandas, se ofrecieron a bajar nuestras mochilas por el ridículo precio de 2 euros cada uno. A ello se dedican tooodo el día: a subir y bajar personas y equipaje. Apenas cobran y se les ve muy felices y sonrientes.
Decidimos que podíamos bajar solos y sobre las 10:30, nos pusimos camino abajo.
Tras una hora de bajada, comimos arroz asado en cana de bambú y unas ricas berenjenas. Aunque era mucha comida, Ángel también quiso tomar sopa. Todo ello estaba delicioso y fue muy barato. Hemos aprendido, que donde mejor se come en China, es en los pueblos y en los bares que a simple vista, parecen cutres pero en realidad, son los que mejor comida tienen y a mejor precio.
Tras la comida, nos montamos en el autobús y entre cabezazo nuestro y de los de al lado que se dormían y no controlaban la cabeza, llegamos a Guilin. Fueron 3 horas de picos kársticos, arrozales y vistas de los ríos a lo lejos. El paisaje que nos esperaba se dejaba entrever poco a poco.
Al llegar a la estación de Guilin, cruzamos la carretera y allí estaba la estación de buses y trenes. La de buses en si, se sabe que es esa porque hay muchos autobuses parados, pero en realidad no parece que hubiese taquillas. Las taquillas era de los trenes.
Un autobús a Yangshuo estaba a punto de salir, así que le vinimos de perlas para ocupar las dos plazas libres que le quedaban. El trayecto fueron 20 yuanes por hora y media. Nada mas subir, una señora me quiso vender tooodas las excursiones habidas y por haber. Lao wais?? Vamos a vender.
Deje reservado un trayecto sin pagar, porque había que mirar más precios. La señora me cogió la Lonely Planet y la reviso de punta a punta. Parece ser que estaba muy interesada en donde habíamos estado y donde nos faltaba ir.
Al llegar a Yangshuo, compramos un mapa por 10 yuanes (que no os cobren más porque en otros pueblos hemos pagado la mitad) y fuimos al hotel.
Un baño decente!!! No se encharca!! Tiene ducha con mampara... bien!! De momento, vamos 2 cutres, 3 muy bien y uno en fin, daba miedito, jeje. La vista desde la ventana es una pasada: en China, por poco precio mas, las habitaciones panorámicas ofrecen vistas como su nombre indica. Desde la nuestra, vemos los picos kársticos y Pantao Road, una de las calles principales.
En Guangxi, es importante que las habitaciones tengan aire acondicionado; por el calor y por los mosquitos.
Tras acomodas nuestras mochilas, nos cambiamos y nos vamos de paseo. Son casi las 6 de la tarde, así que toca buscar sitio para cenar. En este lugar, los angloparlantes, se encontraran muy cómodos, porque en casi todos los sitios, se habla inglés.
Una vez cenamos en un sitio que aunque para turistas, había muchos locales y de precio, no estuvo mal. Eso si, recordad decir que no sea muy picante ( bu tai la de).
Hasta las 12 las especialidades culinarias de Yangshuo, es el pescado del rio Li a la cerveza. La calle principal Xi Jie ( West Street) esta llena de sitios que lo cocinan, pero a que precios?? Nada, ni se os ocurra. Os querrán cobrar desde 30 yuanes en adelante por medio kilo de carpa y os dirán que mínimo hay que pedir un kilo para que sea suficiente para dos.
Esta calle esta llena de tenderetes de venta ambulantes con muchos souvenirs. Nosotros de momento, vamos mirando que cositas compraremos.
Al final, no llegamos al hotel con tanta novedad de luces, colores, tiendas... Los picos kársticos están iluminados así que imaginaros la estampa. Se ve que aquí saben cuidar de lo suyo para que sea agradable a los demás.
Hemos cogido varias excursiones con la agencia del hotel donde estamos; Starway Yangshuo. Al estar alojados, nos hacen muy buen precio y por 50 euros cada uno, cogemos dos días de bici, la entrada a la montana de la luna que hay que subir a pie, la entrada a la Golden Water Cave, el paseo en barquita por el rio Li y el espectáculo nocturno de luz y música en el rio dirigido por el cineasta Zhang Yimou en el que trabajan mas de 600 actores locales. Ya os contaremos que tal se nos da todo.
Longji. Un paraiso rural
Nada más despertarnos corrimos las cortinas y lo primero que dijimos fue: "Hala, qué pasada, qué bonito..." las vistas desde el Hotel eran impresionantes. Qué maravilla de la naturaleza y de la ingeniaría agrícola. Todo el paisaje se mezclaba entre bosques inaccesibles y terrazas de arrozales. Sí, estábamos en El Espinazo del Dragón, y el esfuerzo de aquella noche pasada había merecido la pena con creces.
Comimos unas galletas Oreo que habíamos comprado el día anterior y nos tomamos un té, abajo en el salón, en el que estaba la recepción, el comedor, el ordenador con internet y la puerta a la cocina. Además, anulamos el vuelo y el hotel de Shanghai. No queríamos más ciudades, ya iríamos en otro momento. Nos apetecía estar más relajados en Guilin (en Longji y Yangshuo) y terminar los dos últimos días en Pekin. Así que también pillamos nuestro último vuelo interno por China, Guilin-Pekin, para el 23 de julio a las 15:00.
El día estaba nublado y con ciertos bancos de niebla, pero poco a poco se fue abriendo el cielo en el transcurso del día, y pudimos disfrutar de algunos rayos de sol.
Son tres destinos, de vista panorámica, a los que se puede llegar andando por senderos empedrados:
1. Music from Paradise.
2. One Thousen Layers to Heaven.
3. Golden Buddha Peak
Los dos primeros están bastante cerca de nuestro hotel, el cual es de los últimos hacia la cumbre. Pero el tercero es una buena pateada, es justo el destino del teleférico. Las vistas desde los tres son realmente majestuosas.
También bajamos al pueblo, Dazhai, cerca del aparcamiento, siguiendo los carteles de 'Parking Lot'. Allí viven la mayoría de la población de esta etnia, los yao. Y se puede encontrar tanto restaurantes como tiendecitas de artesanía típicas de la zona.
Hacia las 19h nos subimos al hotel, cenamos, tomamos el fresco en la terraza, y nos fuimos a dormir. A las 21:30 estábamos 'roque' en la cama.
Ha sido un maravilloso día de montaña con paisajes de película.
Huang Ling y paseo nocturno
Hoy nos hemos levantado a las 5:35 con mucha ilusión por todo lo que
vamos a ver. A las 6, hemos quedado en recepción con el chico que se
dedica a ratos a ser taxista.
De camino, paramos y Huang Ling, nos
invita a desayunar "zhou 粥", que es para nosotros un caldo de arroz negro
con sabor dulzón, tipo gachas. Esto es lo que los ingleses llaman
"porridge" o "congee". Es típico desayuno chino y hay que decir, que
calentito, nos sentó muy bien y que de no ser por Huang, no lo habríamos
probado.
Primero, hemos ido a EmeiShan, una de las 4 montañas
budistas sagradas. Pretendíamos subir su pico más alto de 3077m pero nos
dicen que para eso, necesitamos 3 días pues hay como 3 partes y en cada
una, muchos templos.
Estamos en la provincia de Sichuan, y la
semana pasada parece ser que hubo lluvias torrenciales. En un
principio, no parece que haya problema pero nuestra sorpresa es que el
acceso a la montaña estará cerrado 2 días por la niebla. Así que nuestro
taxista y guía Huang Ling, nos llevó a dos templos muy bonitos de la zona
y nos fue explicando.
Desde allí, Huang nos invita a comer. Nos
busca por Internet un sitio para comer en la ciudad de Leshan. Comemos
arroz blanco, caldo de col con ternera y callos, ternera picante y...él se
comió un plato de sangre. Nos dijo que era muy saludable pero pasamos de
probarla. Todo es picante pero está muy rico.
De camino a Dafo
大佛,el buda más grande del mundo pintado al fresco,se pincha una rueda
del coche.Estos chinos son muyy ràpidos y en 20minutos,rueda cambiada y
de nuevo al coche con un batidito de leche y manzana;regalo de Huang
también.
Y...lo que os digo al principio, hacía muy buen día pero
las lluvias habían sido abundantes y el agua había llegado hasta los
bares de la ribera del río. Se había formado un fango que impedía subir
al buda. Cerrado por 3 días!! Y...los barcos que paran delante del
buda...cerrados también por grandes remolinos en el agua y porque la
isla donde para el barco,nestá tapada por el agua.
Muy
desilusionados, nos montamos al coche y cambiamos una vez más nuestro
itinerario. Se acabaron las ciudades, queremos naturaleza y pueblos
chiquitines así que, cancelamos hotel y vuelo de Shanghai y nos
quedaremos 5días entre arrozales y el río.
Huang Ling dice que no
nos preocupemos. Nos va a llevar a un sitio que los extranjeros no
conocemos porque no está en las guías pero que es gratis entrar y es muy
bonito.
Volvemos a hacer unos 70 km y el poblado al que nos llevó
fue precioso. No voy a poner el nombre porque sería una pena que aquel
sitio tan bonito se llenase de lao wais y cobrasen entrada y subiesen
los precios por ello.
Tuvimos la suerte de ir allí gracias a Huang.
Si
alguien va a ir próximamente a China, le podemos dar el teléfono de este
chico. Se pasará los próximos 3 años en Xian, poniendo las redes de
informática de un edificio.
El pueblo, estaba lleno de tiendas y bares
en madera, a precios locales. Dentro estaba el río, donde podías subir en
un barco local para llegar hasta un buda.Tomamos té de la zona en una
terrazita al río con nuestro amigo Huang del que ponemos dos fotos.Se
las mandaremos por mail porque le hizo mucha ilusión.
Estamos
convencidos de que le caímos bien y que él sabía que nos cobraba más de
la cuenta. Por ello, no aceptó nuestra propina al dejarnos en el
aeropuerto. Nos mandó un mensaje de buen viaje y otros para que lo
pasásemos bien, le mandásemos las fotos y le llamásemos si volvíamos a
Xian o a Chengdu para ir con nosotros a las montañas.
Hemos aprendido varias cosas:
A veces, los planes se truncan pero hay otras posibilidades. Al mal tiempo, buena cara vaya. Además, será
suerte o no, pero después de regatear precio con dos taxistas para
viajar más largos, tanto Gongqi como Huang, se han portado fenomenal.
El avión lo cogimos corre que te corre (no nos sobraron más que 2minutos!!) pero llegamos según lo previsto a Guilin.
Allí
nos esperaba el taxi contratado con la casa rural de Longji. El
trayecto dura 2 horas y media. Una hora antes de llegar, el taxista para y
me pregunta cómo tenemos pensado subir a la casa rural. Yo le digo que
no sé, que yo pensaba que él nos subía pero que si no es así, él me dirá.
Se
para en un parking, pagamos los 80 CNY cada uno por entrar al área de
arrozales y me explica que dentro de 1 hora, parará en otro parking y
desde allí tenemos que subir andando. Me dice que hay unos guías que por
40 CNY nos acompañan en la subida y que si los quiero. Os explico: Son las
12 de la noche, estamos entre montañas y ríos y me dice este hombre que
si por 5 euros contrato a los guías?? Y que quiere qué haga?? No se ve ni
torta, está lloviendo...vamos es que si me dice que son 100 euros también
se los pago!!
Así que aparecen dos hombrecillos bajitos de unos
60 años con sus linternas y paraguas y nos dicen: ala, vamos hacia
arriba. Tenemos unos 40-50 minutos. Nosotros ,mochila colgada, linterna y
chubasquero, vamos subiendo escalones de piedra, paramos en un refugio de
madera, y seguimos hacia arriba sin saber que caminábamos entre terrazas
de arroz y la estampa que nos esperaría al despertarnos.
Estamos
en un punto chiquitín del mapa, charlando cuesta arriba con dos guías que
se sorprenden de lo rápido que les seguimos. Sorpresa la nuestra!! Ellos
van con chanclas!!
Esto es una pasada, escuchar el río, los pájaros a la 1:30 de la mañana.
Llegamos
a las 2 a la casa rural, empapados en sudor y...adivinad con qué nos
reciben .Un vaso de agua ardiendo!!!! Sacada del termo y no hay manera de
coger el vaso de lo que quema!!! En fin, hay que hidratarse y está dicho
en muchas culturas, que en nuestro estado, el agua fría no era lo
adecuado. Ea,agua calentita pa dentro :)
Cabañita de madera con ducha china (tooodo el suelo se encharca) y dos camas tradicionales duras. Bichitos
en la habitación!! Arañitas, mosquitos, un cortapichas...repelente en el
cuerpo y a dormir. Llevamos despiertos 20 horas así que imaginaros lo
rápida que se nos va a hacer la noche...
Xi'an-Chengdu. De los guerreros a los pandas
Empezamos el día con un taxi esperándonos para ir al aeropuerto de Xi'an. Nos esperaba una nueva etapa en Chengdu. Queremos ver en menos de 30 horas la Reserva Natural de Pandas, visitar el Buda de Leshan, de 17 metros de alto, y subir a la cumbre Emeishan, una montana sagrada budista.
Teníamos previsto llegar a las 12 de la mañana pero el tráfico aéreo, bastante normal, por lo que dicen los lugareños, hizo que retrasásemos nuestros planes. Teníamos hasta las 18h para visitar la reserva,!! y nos tenía que dar tiempo!! Cogimos un taxi con el que negociamos unos bien merecidos 400 Yuanes para que nos llevase hasta el hotel, de ahí a la reserva y, por último, de nuevo al hotel.
El 'check in' ni lo vi, de lo rápido que 'íbamos, pero la habitación... !!Ay, la habitación!! Fue como cuando ves en las películas pasar toda tu vida por delante cuando has tenido un accidente..., igual. ¡¡Qué hotel!! El suelo estaba roído y manchado. El baño, el baño era un hueco con agujero que servía tanto para tus necesidades como de sumidero. Si me hubieran dicho que debajo de la cama había ratas, me lo habría creído, pero totalmente. Y la cosa es que cuando cogimos el hotel de Chengdu nos llamaron desde la página web de reserva, Ctrip, y nos dijeron que no nos aceptaban en el hotel, que solo trabajaban con turismo nacional. Así que le pedimos el favor de que nos cogiese otro de las mismas características. Vamos, que íbamos a ciegas y ¡qué sorpresa!
Pero el día seguía, y los pandas estaban perdiendo la paciencia. Así que manos a la obra, a la reserva.
La verdad es que es impresionante. Sus jardines son una maravilla de la naturaleza. Bosques de bambú envolvían los caminos. Variedades de árboles espigados y frondosos, que junto con la neblina del día, formaban el ambiente perfecto de una película de Tim Burton. En varias zonas se encontraban los pandas, y que no pudimos ver entre plantas y árboles. Todo lo contrario, al hacer tanto calor les tenían agrupados en celdas con aire acondicionado. Y es que no asimilan bien el calor. Los más graciosos eran los pequeños, que parecían niños jugando con un balancín. Lo que nos impresionó fue cuando vimos en una incubadora a una cría de una semana como llamaba, imaginamos, a la madre, y que el veterinario calmó palpándola con la mano. Pero ademas, cosa que no sabíamos, también se encontraba por allí el oso panda rojo, mucho más pequeño, aunque más agresivo. Y a estos sí les vimos subidos a los árboles durmiendo y, otros, comiendo cerca de donde estábamos. Además, en el parque había un lago precioso. La que mejor se lo pasó fue Sandra, dando de comer a decenas, digo, ¡¡miles de peces!! que se apiñaban al lado de la orilla. Yo en cambio vi por primera vez a un pez-adicto. No sé que tendría aquella comida que tanto ansiaban y que vendía una mujer de por allí (y que Sandra compró), pero los peces habrían la boca persiguiéndote por donde pasabas para que les echaras. Ni callejeros, ni callejero habrían tenido una escena tan social. Unos peces dominados por el 'mono' de un gramo más... de aquella apetitosa comida. Eso sí, Sandra se lo pasó pipa tocándoles el lomo. Eran casi las 18h, así que nos tomamos un sándwich con vistas al laguito y nos fuimos al hotel.
Cuando llegamos hablamos con los de recepción para que nos consiguieran a alguien que nos pudiese llevar al día siguiente a ver el Buda de Leshan y a Emeishan. Negociamos y conseguimos que por unos 1400 Yuanes nos llevase a los dos sitios y al aeropuerto. Ganamos 600Y, ya que el del taxista que nos llevo a la reserva nos pedía 2.000.
Como no andábamos muy bien de pelas, nos fuimos a sacar dinero y, ya de paso, a cenar. Fuimos por una calle, y por otra, y otra... Los restaurantes eran garitos de mala muerte, con el suelo grasiento y ollas negras y sin lavar. Yo le decía a Sandra que ni pagándome cenaba allí. Al final encontramos un sitio bastante... fuera de lo común de por allí y nos tomamos una huoguo.
Lo mejor fue cuando llegamos de vuelta a la habitación. Ya tuvimos nuestro primer contacto a mediodía. Pero el de por la noche... sí, este fue mucho mejor. Pusimos el aire acondicionado, y empezó a sonar aquello que parecía que se iba a caer el edificio entero. Unas mangueras empezaron a pitar... aquello era una fiesta de decibelios. Ya acostumbrados al sonido fuimos a la ducha. Pero... no salía mucha agua caliente. A los pocos minutos nos empezó a sonar aquello espectacularmente. Y justo antes de mi aclarado ¡toma!, nos quedamos sin agua de ningún tipo. Qué espectáculo de hotel.
Y, nada, a dormir, que mañana nos toca madrugar, para un día impresionante.
viernes, 19 de julio de 2013
Guerreros de terracota y Gran pagoda del ganso
El día de hoy lo hemos dedicado a visitar los guerreros de terracota.
Desde la estación de autobuses de Xian, pasando el parking, se puede coger el autobús 306 que cuesta 7 CNY. Los demás autobuses,son de tours organizados. Cuando llegamos, había una fila de por lo menos 400 personas pero en menos de 1 hora, estábamos cogiendo el bus. Los taxistas intentan hacer su agosto cobrando 400 CNY por un trayecto, 600 por ambos...y no aceptan regateo. Pues eso, en bus que nos fuimos. El autobús también hace parada en las termas de Huang Shi pero para eso,tenéis que disponer al menos de 5 horas en total.
El conjunto de los guerreros 兵马俑 está considerado "Patrimonio de la humanidad" y "Maravilla del mundo". Si podéis, id temprano por la mañana. Si no, hacer fotos sin gente es bastante complicado. El orden para visitar las salas que os recomendamos es 2,3,1 porque la 1 es la más grande, dónde está el ejército. Os decimos que la historia sobre los guerreros es importante.
Este ejército se construyó por orden del unificador de China, para proteger sus tesoros. Cuando acabaron de construirlo, enterró vivos a los obreros para que no desvelasen donde estaba el tesoro.
Tanto los guerreros como los caballos y objetos desenterrados, tienen un nivel muy alto de detalle. Se aprecian las armaduras, los cascos, los dedos y hasta las cejas. Todavía siguen excavando en las fosas 1 y 3.La 2,es sala de mando de las dos anteriores.
Tardamos 2 horas y media en verlo y nos fuimos a comer dentro del complejo. El merchandising que hay dentro es exagerado y nunca pensamos que de los más de 10 restaurantes que había dentro, fuéramos a entrar en el caro. No digo el más caro, porque os he contado varias veces lo barato que escomer en China pero nos tangaron bien bien. Si yo hubiese hecho caso a mi intuición, nos habríamos marchado. Justo ya habíamos pedido, y dos familias empezaron a discutir con una de las jefas del restaurante. Lo que entendí me dio pistas pero no hice caso así que allí nos quedamos y pagamos 18 euros por 2 platos y una jarra de té. En China, en cualquier otro sitio, habríamos pagado por lo mismo, 4 veces menos. Error: la carta, venía sin precios así que como en cualquier sitio: mirad los precios antes!!
Después del engaño, nos fuimos al bus y tuvimos la suerte de poder visitar en Xian la "Gran pagoda del ganso". Para llegar, jaleo de nuevo. Hay muchos autobuses que salen desde cerca de la estación de trenes,pero ninguno era el nuestro. Caminando y persiguiendo al bus corriendo detrás suyo para ver donde tenía la parada, conseguimos cogerlo.
La gran pagoda es un conjunto de templo de budistas que aún siguen en activo. Los jardines son muy bonitos también. Para subir a la pagoda,hay que pagar 30 CNY más adicionales a la entrada. Desde arriba, suponemos que habrá vistas bonitas pero también las hay desde la torre de la campana y el tambor :)
Tardamos una hora y media en verlo.
Despues, cogimos el bus y al centro a terminar de hacer reservas.
No recuerdo si os he contado cómo son aquí los ciber o como ellos llaman, 网吧 Wang ba pero es historia aparte. Son
salas llenas de jóvenes y hasta algún matrimonio con el bebé por allí
corriendo ,enganchados a vídeo juegos de guerra. Lo peor, es la suciedad del
sitio. Colillas, ceniza por las mesas, asientos rotos... parece que la
guerra del juego se libra en la sala. Es pa verlo, la verdad, pero la idea
de ciber aquí no es la nuestra.
Después de reservar hoteles y vuelos para los siguientes días, nos tocó otra caminar para poder cenar a las 22:15. Toooodo cerrado. Hasta el Macdonalds. Así que andando, de vuelta al centro hasta encontrar uno abierto 24 horas al lado de la torre de la campana.
Agotados, llegamos casi a las 12 al hotel. Mañana nos vamos a Chengdu, provincia de Sichuan.
Después de reservar hoteles y vuelos para los siguientes días, nos tocó otra caminar para poder cenar a las 22:15. Toooodo cerrado. Hasta el Macdonalds. Así que andando, de vuelta al centro hasta encontrar uno abierto 24 horas al lado de la torre de la campana.
Agotados, llegamos casi a las 12 al hotel. Mañana nos vamos a Chengdu, provincia de Sichuan.
lunes, 15 de julio de 2013
Xian: ecuador de nuestro viaje
Anoche llegamos a Xi'an. El hotel es una pasada. La verdad que es increible que cobren lo mismo prácticamente por los albergues que por los hoteles. Vamos cogiendo según nos conviene por la zona o el encanto del sitio.
Xi'an es una ciudad muy grande y queríamos estar cerca del centro. Aún así, hoy hemos pateado desde las 10 menos cuarto de la mañana y hemos conseguido llegar al hotel de vuelta a las 10 y cuarto de la noche. Digo hemos conseguido porque encontrar cualquiera de los buses que queriamos ha sido tarea difícil y los taxis iban completos. Al final, llegamos tras caminar otro trecho en varios sentidos. No sería más fácil poner plaquitas con los nombres de las calles y los números en cada local?? Pues no, la intuición debe decírtelo :)
Nuestro hotel se llama "Xi'an Inn City Center" y está en Bei Da Jie 北大街 99号. Lo recomendamos 100% .Lo reservamos como los demàs a través de Ctrip y la verdad es que si hay algún problema con la reserva, te llaman y te buscan otro. Muchos hoteles no admiten extranjeros porque no tienen la cualificación oficial para ello aunque hables chino y también otros muchos sólo admiten pago en efectivo o con tarjeta de un banco chino o Union Pay. En este, en concreto, aceptan VISA.
De todas maneras, os diremos que por lo general,los albergues no cobran fianza pero los hoteles sí de unos 300CNY (unos 40euros) que luego se recuperan si todo està en orden y que tanto albergues como hoteles piden el dinero de la reserva total en el momento del check-in.
Si venís como nosotros, sólo con el primer hotel y váis cogiendo el resto sobre la marcha, os recomendamos que os traigais un portátil, notebook o similar porque los hoteles tienen cable pero no wifi. Los albergues sí tienen wifi.
El desayuno del hotel es chino y occidental!!Siii,té con tostada!! Por fin!! nada de empanadillas o tallarines también para desayunar!!
Y tras el desayuno compartiendo mesa con unos rusos, nos vamos a ver la torre de la campana y del tambor. Ambas anunciaban el amanecer y el anochecer respectivamente en el S.XIV. Ambas fueron restauradas en el XVIII. Dentro hacen un espectáculo de locales tocando las campanas a las medias hasta las 16:30 y en punto los tambores en su torre.
Después de las torres, fuimos al barrio musulmán de la etnia hui de China. El barrio impacta por varios motivos. Entre ellos, hay un bazar que te recuerda estar en Túnez. Eso sí, prácticamente todos los puestos tienen lo mismo. Hay que regatear y os perseguirán.
La otra cara del barrio musulmán, son puestos de comida sobre todo de especialidades locales como los tallarines fríos con salsa de sésamo, las brochetas de carne y unas tortas fritas rellenas de verdura o de carne muy especiadas y ligeramente picantes. Yo comí esto último y estaba muy rico.
Peero hay que tener mucho estómago para comer en el barrio musulmán; cocinas llenas de grasa, aceite y caldos tirados por el suelo de las calles, carne cruda en la calle con moscas revoloteando...
En fin, Ángel comió en el Kentucky y yo le eché valentía y comí la carne especiada dentro del pan frito. La verdad, me supo muy rico y os recomiendo que vayáis a comer allí si vais a Xi'an. Es gastronomía local y eso siempre merece la pena.
Además, es curioso ver a la etnia hui con pañuelos en la cabeza y prendas musulmanas.
Fuimos a la gran mezquita donde los niños aprende a leer el Corán en verano y paseamos por la muralla. Las bicis se alquilan dentro de la muralla por 40 CNY los 100 minutos. Habiendo pagado 5 CNY por el día entero en Pingyao, deducid lo que pensamos :)
La pagoda del Gran ganso está a casi 2km de la parada de metro 小寨街xiao zhai jie en la línea 2 (unas 4 paradas desde la torre de la campana) .Si no, hay varios autobuses que paran en la plaza de la pagoda como el 610,608,609,15...pero preguntad directamente porque no es fácil localizar el recorrido. La pagoda es preciosa desde fuera (mañana intentaremos ir porque cierran a las 19,30 y nos ha dado tiempo hoy). La historia de este templo budista es muy bonita pues dentro están guardados los sutras que se trajeron de la India.
El parque en el que está es precioso. Tiene árboles con luces, personas volando cometas con carriles muy largos que apenas se ve dónde está la cometa,niños que caminan con zapatos que al pisar suenan como patitos de goma, gente sentada en los bordillos de las fuentes, ancianos jugando al ajedrez chino...
De vuelta al hotel, agotados y con hambre, hemos entrado a un burguer king; sí,sí,burguer king real. Mi estómago necesitaba algo occidental y allí que fuimos.
Mañana tocan los guerreros de terracota
兵马俑 bing ma yong y esperemos que nos dé tiempo a la pagoda del gran ganso.
Pingyao-Xi'an. Un día para el recuerdo
Recién levantados, lo mejor ha sido el primer bocado de
desayuno occidental: Un café americano y un bollito con mermelada de
fresa por dentro, mmmm... ¡qué pasada! Y es que, jamás pensamos que
podíamos echar tanto de menos un buen desayuno 'made in Spain'.
Ya en plena acción, alquilamos las bicis para movernos por
el centro histórico y las afueras. Hoy era día de recados y comprillas.
Primero el banco. Miramos el mapa y había varios saliendo
de la muralla, pero en ninguno se podía cambiar, aunque sí sacar, y no
era nuestro caso. Así que nos aventuramos a buscar uno fuera de la
'burbuja céntrica', en el caos de las ciudades chinas. Bingo.
Segundo, al mercado. Bebida, pañuelos de papel y picoteo,
para la empresa más destacada a la que nos íbamos a enfrentar: de 8 a 9
horas en un tren de asiento DURO, ¡nooooo...!
Lo de los pañuelos tiene su porqué: En China no hay papel en casi ningún
sitio. En los restaurantes, o no te ponen, que es lo más normal, o te
ofrecen toallitas de algodón húmedas y calientes, en los de más postín.
En los baños públicos... no hay. Vamos, que tiras de clinex todo el día.
Tercero, de tiendas. Bueno, bueno, bueno... Aquí la
protagonista es indudablemente Sandra: qué destreza, qué mano, qué
palique... Regateando el precio en tiendas de antigüedades hasta el
límite. Mi trabajo era meter aún más presión para que se animase más la
cosa. En dos palabras: im presionante.
Ya después, nos fuimos a comer a nuestro hostal, Free
Heart. Y comimos de maravilla. La verdad es que la comida de Pingyao
tiene ciertos parecidos con la española, en algunos platos, claro.
Además, les pedimos comida para llevar, para comernosla en el viaje.
Lo mejor fue cuando íbamos a pedir la cuenta: el dueño estaba
profundamente dormido en una mecedora. Empezamos a toser, reírnos, a
hablar en alto... ¡Nada!, que no se despertaba (incluso, tenemos un
video que lo demuestra, que ya pondremos cuando volvamos :D) Hasta que
hice ruido con un banco de madera contra el suelo y ya abrió los ojos.
Bueno este hombre es como el macho ibérico en España, pero en China.
Mientras venía a servirnos la comida, a dos metros de nosotros, se tiró
un sonoro 'cañonazo'. Y no solo eso, en la siesta descrita antes, se
tiró otro... Y, más tarde por la calle, mientras íbamos a la estación,
otro por la calle, sin ningún reparo, alivió su necesidad, entonando una
preciosa melodía celestial. Y es que esto junto con lo de eructar y
escupir por la calle o en interiores (tren, tiendas, cibercafé...),
parece aquí en China de lo más normal y corriente.
La otra parte del día era el tren. ¡Madre mía!, qué escena,
qué cara de desesperación teníamos, (ahora nos reimos, claro), cuando
nos subimos y vemos todos, absolutamente todos los asientos ocupados,
con gente en los pasillos y con las baldas repletas, sin ningún hueco
para dejar las mochilas. Claro, lo primero era saber cuál eran nuestros
asientos, y ¡toma, la suerte!, que aunque eran 14 y 15 estábamos
separados, cada uno a un lado del pasillo. Pero eso no era lo peor,
teníamos que echar a los que estaban en nuestros sitios, que los tíos se
hacían los remolones como que no entendían nada, pero ¡con Sandra y
conmigo iban a dar! Bien solucionado esto tocaba dejar las mochilas,
pero ¡¿dónde?! Las puse encima de algunas maletas, pero el revisor me
decía que no, que estaban mal puestas, no sabía que hacer ya. Era un
espectáculo y encima occidentales... Me arme de paciencia, y con golpes a
unos y pisando a otros, moví el equipaje de medio vagón hasta hacer los
huecos necesarios. Sudores es poco.
Ya tranquilos y separados, Sandra se hizo amiguilla de un chaval, que se
iba a pasar 20 horas en el tren, y de un niño. Niño o demonio, fue bien
odiado por Sandra, hasta tal punto que yo pensé que le llegaba a
atizar. Pero no había que preocuparse, ya estaba la hermana, que le
pegaba unos guantazos impresionantes. Qué pesadilla, menos mal que se
bajaron a la hora.
Al rato pudo hacer Sandra un 'change' con unos que venían y ya nos
pusimos juntos. Pero antes de eso, yo me pasé como dos horas aguantando
los mocos y tos de el de enfrente. Llegué a contar lo que tardaba entre
tos y tos: no llegaba nunca a cumplir los veinte segundos.
Pasamos la gran parte del viaje planeando lo que íbamos a hacer en los
siguientes días, y jugamos alguna partidita a la Escoba, con cartas. Eh,
tela la que se lio al ver que jugábamos con otros naipes. Sandra estaba
más atenta de explicar cómo se jugaba que de jugar.
La otra cara de todo esto, algo más amarga, es la imagen de gente sin
poder sentarse durante 8 o más horas por haber cogido un billete sin
asiento. Es duro ver a la gente, que no pudiendo más del cansancio, se
tumben en los pasillos, sobre su equipaje... Dejamos a un par de chicos
sentarse para poder cenar cómodos y así estirábamos también nosotros las
piernas. Cuando llegamos a la estación tenía al de enfrente con las
piernas estiradas hacia mi, y otro que estaba sentado en el suelo con su
cabeza apoyada en mis piernas... Graciosa estampa, pero... qué lástima.
Al llegar a Xi'an un muchacho inglés, Max, que viajaba
sólo, se unió a nosotros. Teníais que ver el careto que tenía, blanco,
tipo mareo, cuando vio la discusión de Sandra, con subida de tono, con
los taxistas para que no nos timaran por dos kilómetros. Yo ya estaba
preparado para todo: golpes mortales, patadas voladoras, de to'. Pero no
hizo falta, el taxista se empezo a reir de como manejaba la situación
Sandra y a decir 'ok, ok', que sí, que nos llevaba por menos de la mitad
de lo que pedía. Que 'crack' la señorita Sandra, qué genio y qué
desparpajo con los idiomas.
Y, nada, ya a las dos de la mañana llegamos al hotel, hicimos el 'check in' y a dormir en una magnífica habitación.
domingo, 14 de julio de 2013
Pingyao y su encanto
Hoy hemos pasado todo el día en la parte amurallada de Pingyao. Es una ciudad preciosa,y la verdad que podría quedarme aquí una semana tranquilamente.
Nos han puesto para desayunar café americano y panecillos de leche con una especia de gelatina amarilla y morada untada que estaba muy rica.
Al salir del albergue,nos encontramos con un grupo de estudiantes chinos que nos empiezan a hacer preguntas,a hacer fotos,a pedir nuestro mail...Estuvimos allí mâs de media hora;parecía que se reproducían.Unos se iban y venían otros.Fue muy divertido.La gente se paraba porque parecíamos famosos firmando autógrafos.
Hemos visitado algunos de los templos a los que nos daba acceso la entrada porque hay más de 18 para entrar con la misma entrada de 120 yuanes y 60 para estudiantes.Como tarjeta de estudiante,yo he utilizado el carnét joven y el Dni.A veces,dudan al ver el chip pero explicando que en España vale para las dos cosas,no hay problema.
Los templos que más merecen la pena son el templo de Confucio y el templo de Huangchen(confirmaré este nombre que no estoy segura).
Este templo,es taoista y hay que tener mucho cuidado porque dentro hay una sala con dos monjes que muy amablemente te dicen en inglés que vayas dentro.Te hacen una ceremonia con el incienso y mucha palabrería tipo conjuro y te dan un librito para que abras tu destino.Te desean buena suerte y todo esto por el módico precio mínimo de 100yuanes;10euros más o menos,la gracia. La cara tonto que se te queda ni os la cuento,jeje.Y digo mínimo porque apuntas tu nombre y país en una lista,con la contribución que haces,y había holandeses que habían pagado unos 50 euros.En fin,avisados estáis :)
Luego vimos otras casas con sus patios como la casa de comercio,el primer banco de chino,la casa de la armada...todas muy grandes.Cuando llevàbamos unas 7,lo dejamos porque ya no podíamos más.
No ha parado de llover más que 10 minutos en todo el día y por la noche jarreaba.
No ha parado de llover más que 10 minutos en todo el día y por la noche jarreaba.
A las 6,Ángel se ha ido al albergie a descansar y yo a darme un masaje chino.Por 68yuanes(casi 7euros),me han dado un masaje de 75minutos de todo el cuerpo y me han lavado los pies con unas infusiones de medicina china. Eso sí,si os pensáis que el masaje era relajante,para nada. Enérgico,enérgico,vamos que había ratos que me dolía y todo :) Como nueva me he quedado,pero otra vez,me hago uno de pies y listo :)
Seguimos sin agua caliente en la ducha así que tras decirlo en recepción,conseguimos agua caliente que cae en 4 hilillos.Bieeenn,conseguido :)
Por la noche,cenamos burro y noodles redondos en una cesta con verduras y picante. A las camareras les debí hacer gracia y se hicieron fotos conmigo.
Mañana es nuestro último día en Pingyao y a las 16:35 cogemos el tren de 8horas y media en asiento duro(lo hemos intentado de varias maneras y nada,para ir a Xian no hay tren cama o no queda hueco).
A ver qué tal resistimos... :)
viernes, 12 de julio de 2013
Pingyao - día 1
Hoy nos hemos levantado a las 5 de la mañana porque a las 6:15 salía nuestro tren de Datong a Pingyao.
El trayecto en tren dura casi 8 horas. Otra posibilidad es ir en bus o en taxi a Taiyuan y de allí, a Pingyao.
Esta vez, habíamos cogido cama blanda e ilusos nosotros, pensábamos que era eso, una cama blanda. Peeero, como en China parece ser, nada es lo que uno cree que así debe ser, por lo que os aclaro que cama blanda en tren y cama dura viene siendo lo mismo sólo que en cama blanda son literas de 2 alturas en lugar de 3, y que hay una puerta por si la quieres cerrar. Punto final. No hay más diferencias.
El tren era más antiguo que el de antes de ayer y tenía el mismo olor a tallarines de bol de papel con muuuucho glutamato y a huevos cocidos de la cama de enfrente de Ángel. Cómo conservarán esos huevos?? Las de enfrente tenían al menos dos docenas!!Y lo peor, se los comían a las 6:15 de la mañana según arrancó el tren! Yo me puse las gafas de dormir, me subí a mi litera y hasta las 9 no me despertó Ángel para desayunar. Con tanto olor, el estómago se me cerró así que desayuné galletas americanas con chocolate y un batido de yogur y manzana.
Llegamos a Pingyao a las 14:20 y por poco, no nos quedamos en el tren. Ya hemos pillado el mecanismo. Cuando entras al tren, te cambian tu billete por una tarjeta de plastico y cuando queda poco para destino, te devuelven tu billete. Eso significa que estás llegando ya o como ayer, que era la próxima estación. Cuando la controladora vino y nos dijo ey! tuvimos que recoger deprisa de prisa porque el tren se paraba ya!! Angel tuvo que volver a entrar al tren porque creyó olvidar el móvil dentro, jajajajaja.
Al llegar allí, la visión es distinta. No hay edificios tan altos y la ciudad no es tan caótica. Pudimos llegar andando de la estación al hotel. Hay que pagar una entrada a la parte amurallada; donde tenemos el hotel, que sirve para dos días.
El hotel es muy pequeño y tradicional con camas kang. La almohada son varias capas de una sábana, una colcha roja con dibujos y dos almohadas pequeñas separadas por un rollo, las 3 cosas de bolitas de poliespán. Al principio parace muy alto pero es cómodo. La cama es un colchón muy delgado sobre una buena altura toda de madera. Curioso y cómodo. Habitación y patio con flores y farolillos; muy muy chino y bonito.
Los dueños son un encanto.
Las calles están llenas de puestecitos con figuritas de jade, coral (o eso creo), ropa, música y muuucha comida. Alquilamos una bici para recorrer la muralla y luego subimos a verla arriba. Conseguimos cambiar los billetes de tren para mañana para llegar a Xian a la 1 de la mañana en lugar de a las 5 de la madrugada pero eso sí, sigue siendo en asiento duro. El trayecto dura 8 horas y media!!
Al mediodía, tomamos ternera de Pingyao y arroz frito con verduras y huevo y cerveza local en cuenco.
Por la noche, noodles locales que son tortas que se enrollan de pasta de noodle y se mojan en una salsa, tortilla de algo similar a los espárragos y sabía practicamente igual, arroz blanco y un pinchito de cerdo de un puesto con picante. Para beber, cerveza local y vino amarillo de arroz similar al licor de hierbas.
Y ahora, a descansar. Mañana en principio, toca masaje chino :)
El trayecto en tren dura casi 8 horas. Otra posibilidad es ir en bus o en taxi a Taiyuan y de allí, a Pingyao.
Esta vez, habíamos cogido cama blanda e ilusos nosotros, pensábamos que era eso, una cama blanda. Peeero, como en China parece ser, nada es lo que uno cree que así debe ser, por lo que os aclaro que cama blanda en tren y cama dura viene siendo lo mismo sólo que en cama blanda son literas de 2 alturas en lugar de 3, y que hay una puerta por si la quieres cerrar. Punto final. No hay más diferencias.
El tren era más antiguo que el de antes de ayer y tenía el mismo olor a tallarines de bol de papel con muuuucho glutamato y a huevos cocidos de la cama de enfrente de Ángel. Cómo conservarán esos huevos?? Las de enfrente tenían al menos dos docenas!!Y lo peor, se los comían a las 6:15 de la mañana según arrancó el tren! Yo me puse las gafas de dormir, me subí a mi litera y hasta las 9 no me despertó Ángel para desayunar. Con tanto olor, el estómago se me cerró así que desayuné galletas americanas con chocolate y un batido de yogur y manzana.
Llegamos a Pingyao a las 14:20 y por poco, no nos quedamos en el tren. Ya hemos pillado el mecanismo. Cuando entras al tren, te cambian tu billete por una tarjeta de plastico y cuando queda poco para destino, te devuelven tu billete. Eso significa que estás llegando ya o como ayer, que era la próxima estación. Cuando la controladora vino y nos dijo ey! tuvimos que recoger deprisa de prisa porque el tren se paraba ya!! Angel tuvo que volver a entrar al tren porque creyó olvidar el móvil dentro, jajajajaja.
Al llegar allí, la visión es distinta. No hay edificios tan altos y la ciudad no es tan caótica. Pudimos llegar andando de la estación al hotel. Hay que pagar una entrada a la parte amurallada; donde tenemos el hotel, que sirve para dos días.
El hotel es muy pequeño y tradicional con camas kang. La almohada son varias capas de una sábana, una colcha roja con dibujos y dos almohadas pequeñas separadas por un rollo, las 3 cosas de bolitas de poliespán. Al principio parace muy alto pero es cómodo. La cama es un colchón muy delgado sobre una buena altura toda de madera. Curioso y cómodo. Habitación y patio con flores y farolillos; muy muy chino y bonito.
Los dueños son un encanto.
Las calles están llenas de puestecitos con figuritas de jade, coral (o eso creo), ropa, música y muuucha comida. Alquilamos una bici para recorrer la muralla y luego subimos a verla arriba. Conseguimos cambiar los billetes de tren para mañana para llegar a Xian a la 1 de la mañana en lugar de a las 5 de la madrugada pero eso sí, sigue siendo en asiento duro. El trayecto dura 8 horas y media!!
Al mediodía, tomamos ternera de Pingyao y arroz frito con verduras y huevo y cerveza local en cuenco.
Por la noche, noodles locales que son tortas que se enrollan de pasta de noodle y se mojan en una salsa, tortilla de algo similar a los espárragos y sabía practicamente igual, arroz blanco y un pinchito de cerdo de un puesto con picante. Para beber, cerveza local y vino amarillo de arroz similar al licor de hierbas.
Y ahora, a descansar. Mañana en principio, toca masaje chino :)
jueves, 11 de julio de 2013
Hengshan y Cuevas de Yungang
Nuestro segundo día en Datong,nos dejó recuerdos muy bonitos agradables. Entre ellos,la experiencia con nuestro taxista Gong1qi3jun4 宫启军 del que os dejo su teléfono 0086 13509724173 por si alguna vez veís a Datong para que no dudéis en llamarle porque se preocupó mucho por nosotros todo el día.Se reía porque le regateé el precio del trayecto.
Nos salió por 500yuanes (Unos 40euros)llevarnos del hotel a la montaña sagrada taoista que estaba a 70 km al norte,luego a 100km de allí al sur y de vuelta al hotel. Le quisimos invitar a comer pero ya había comido mientras veîamos la montaña.
Las propinas no son obligatorias pero sí bien recibidas y Gongqi se portó muy bien :)
Os contamos que hay 3cosas que ver a las afueras de Datong:Hengshan,monasterio colgante y cuevas de Yungang. Cada una separada de la otra y con entradas independientes.Descartad el monasterio si hace mal tiempo,sobre todo lluvia porque no se puede llegar por su posición en la montaña.
La montaña es muy bonita y los templos de arriba también. Ofrecimos incienso en 3 de ellos a los que sigue una ofrenda simbólica de dinero.
La montaña es muy bonita y los templos de arriba también. Ofrecimos incienso en 3 de ellos a los que sigue una ofrenda simbólica de dinero.
La comida estuvo fenomenal:atún con cacahuetes y sopa de tallarines con cilantro. Riquísimo!!
De allí,nos fuimos a las grutas y fue alucinante.Deberían ser maravilla del mundo. Los tuoba,un pueblo túrquico nómada,allá por el año 1500,esculpieron budas de hasta 17mrtros de altura en las cuevas.Una pasada,de verdad.Alucinàbamos en cada cuev.De las 230y algo descubiertas,sölo hay 45 abiertas al püblico.
Nosotros tardamos 2horas y yendo bastante deprisa porque ciera a las 17:30 así que os recomendamo que si disponéis de 3:30mucho mejor para que os dé tiempo a ver el museo también y tomar un té dentro.
Antes de cruzar el puente dentrodel complejo para ver las cuevas,hay 3 templos y los monjes de uno de ellos,nos hicieron fotos y les hacía mucha gracia que fuêramos Españoles.
Por la tarde,de regreso al hotel,experimentamos el concepto chino de spa: baño caliente para hombres desnudos fumando y juga ndo a las cartas y una simple ducha para las mujeres o friegas con jabón opcionales :)
Partidita de billar y pingpong en el hotel Dadafu,el cual recomendamos,y a cenar al lado del hotel.
Partidita de billar y pingpong en el hotel Dadafu,el cual recomendamos,y a cenar al lado del hotel.
La cena riquísima aunque pedimos demasiado (tortitas con huevo revuelto,pollo rebozado con cacahuetes estilo gongbao y tofu ahumado.)
A dormir 5 horitas y...tren a Pingyao!
martes, 9 de julio de 2013
Datong. Entre la grandeza y la pobreza
Siempre que se visita una nueva ciudad reina el caos. Y Datong no ha sido menos.
Uno de los mejores episodios ha sido nuestras caras cuando hemos bajado a desayunar. ¡Desayuno chino! De la alegría pasamos al cierre total de aduanas por el 'píloro'. Lo típico que podemos encontrar en un restaurante chino, chino de verdad, es decir, arroz, tallarines, tofu, ternera, pollo, verduras variadas, panecillos (paozi) de carne y verduras, sopa... La gente devoraba mientras nosotros nos partíamos de risa por el panorama. Lo peor es el primer bocado... Bueno, y el segundo... Nada, que no dejábamos de pensar en las tostadas de pan tostado con su aceitito y tomate por encima... Mmm... La nostalgia (si no, no lo entiendo) hizo que Sandra se comiese un platazo de tomate troceado, como si de una ensalada se tratase.
Nos fuimos a la estación a pillar los billetes de Pingyao-X'ian. Y no sabeis la alegría que nos dio saber que íbamos a estar 7 horitas aproximadamente en asiento duro, ¡síiii!,ja, ja...Ya os contaremos.
Como tardamos muchísimo, teníamos problemas con la tarjeta de móvil y la comunicación en esta ciudad es una locura, decidimos pasar el día por la ciudad. E iríamos al día siguiente a hacer las excursiones a las grutas y al monasterio colgante.
La experiencia en la ciudad: caótica en un principio y con muy pocas garantías, aunque nos lo pasamos genial.
La ciudad, como informaban en la guía, está en pleno desarrollo ¡histórico! Sí, sí, histórico. Aquello que habían tirado hace años lo están levantando. ¿Por qué? Muy sencillo, la gente va esta ciudad para hacer excursiones desde allí. Y en el centro no hay mucho que llame la atención, excepto el templo budista (nos sorprendió enormemente lo bonito que era), otro taoista que no vimos, y El Muro de los Siete Dragones, también precioso. Si a esto le sumas las obras tremendas de reconstrucción (o levantamiento) del casco histórico, en unos años será muy atractivo para que la gente se quede unos días más haciendo turismo. Las obras son inmensas. Calles y casas al más puro estilo tradicional, e incluso, están haciéndo un muro, tipo fotaleza, que es una pasada, y que no sabemos si antiguamente estaría.
En la otra cara de la moneda, se encuentran edificios y casas que se caen a pedazos, con gente viviendo en condiciones insalubres.
Así son los chinos: destruyen, construyen, pero no mantienen.
Y no os quiero contar la experiecia de Sandra con el baño, los 'limpios'baños del céntrico parque de Datong. Que os cuente, que os cuente... Pero en persona,y ¡que os pille confesados!
Por último, arreglamos lo del móvil. Bueno, lo arregló todo Sandra (que orgulloso me siento de mi chinoparlante), porque yo en China me muevo por gestos y sonidos guturales y prehistóricos: eh, uh, no, mm... Y con gestos muy, muy exagerados. Cuanto más exagerados mejor te entienden.
De lo mejor: la cena en un restaurante especializado en huoguo. Nos lo pasamos genial.
Mañana ¡más!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
